Una invitación a caminar la montaña no solo como un destino, sino como un proceso transformador.
Guiado por Antonio Hernandez (entrenador, preparador físico y trail runner) y Agustín Dorado (anfitrión de La Abundancia).
Y todo un equipo detrás coordinado por Pali Santillán y Javier Oliva.
Este retiro propone vivir la experiencia de la montaña desde una mirada sensible y consciente. No se trata únicamente de subir una cima, sino de habitar el camino.
A lo largo de la travesía se generan espacios de introspección, silencio, conexión grupal y presencia, acompañados por guías y facilitadores que sostienen el proceso humano y corporal de cada participante.
La montaña funciona como espejo, como maestra y como territorio de transformación. Caminarla nos invita a observar lo que necesitamos soltar, fortalecer aquello que desea emerger y abrir espacio para una nueva mirada sobre nosotros mismos.
Champaquí, Corazón de Montaña integra naturaleza, movimiento, presencia y vínculo humano en una experiencia cuidada de principio a fin.
Cada instancia está pensada para favorecer la conexión con el entorno y con uno mismo: el caminar consciente, los momentos de pausa, el encuentro grupal, el silencio, el esfuerzo compartido y la contemplación.
Es una experiencia para quienes sienten el llamado de la montaña como algo más que un desafío físico. Para quienes buscan detenerse, escucharse y volver a conectar con lo esencial.
Quiero agradecer a todo el equipo por la experiencia. La abundancia de afecto, de compañerismo, de seguimiento, de cuidado, me permitió a mí llegar. Por eso llegué. Mi cuerpo volvió del Champaquí, pero mi espíritu sigue absorbiendo cosas que vivimos allá. Fue una experiencia inolvidable.
Un viaje que no hay que dejar de hacer. Es una invitación a un antes y un después, recorrer el Champaquí de esta manera con esta propuesta tan diferente, a modo de retiro, es una vivencia de la vida misma en la montaña.
Me preguntaba si la montaña tenía algo para darme, y vaya que si tenía. Me cambió por completo. Creía que sería solamente en lo físico, pero estaba en lo espiritual. Y ahí cambió todo.